Habilidades Visuales

Motilidad ocular: La capacidad de mover nuestros ojos de una
manera eficaz y precisa. Para poder funcionar bien necesitamos
dos tipos de movimiento ocular: los sacádicos y los de
seguimiento. Los primeros los realizamos cuando pasamos de
mirar de un punto en el espacio a otro; un ejemplo de ellos son
los que realizamos en la lectura, cuando terminamos de leer un
renglón y pasamos al siguiente. El otro tipo de movimiento ocular
es el de seguimiento. Este nos permite seguir un objeto en
movimiento, a lo largo de toda su trayectoria; por ejemplo una
pelota durante un partido de tenis.

Enfoque: Esta habilidad nos permite ver nítido tanto a distancias
grandes (señales de tráfico durante la circulación) como a
distancias cortas (letras mientras leemos) tanto tiempo como
deseemos o sea necesario. Pero también, nuestro sistema de
enfoque debe ser rápido y preciso en el cambio de distancia de
mirada, por ejemplo cuando copiamos algo de una pizarra o
pantalla.

Apreciación de profundidad o vergencias: La habilidad de que
nuestros ojos trabajen bien juntos, formando un buen equipo y
dándonos la oportunidad de no ver doble en ningún momento y
poder ver en tres dimensiones. El sistema visual es el responsable
de informarnos, con toda precisión, de dónde se encuentra en el
espacio, el objeto al que miramos.

Visión periférica: La habilidad de captar también información del
campo que rodea al punto que fijamos con nuestros ojos. En
cualquier deporte de pelota ( tenis, futbol, baloncesto…) es
importante no perder de vista la pelota en ningún momento pero
gracias a nuestra visión periférica podremos saber dónde se
encuentran los jugadores.

Coordinación ojo-mano: La habilidad de que nuestros ojos dirijan
nuestra mano/s mientras desarrollamos una actividad manual
(coger una pelota en el aire, escribir…).

Memoria visual: La habilidad de hacer, de una forma instantánea,
imágenes mentales de lo que vemos y guardarlas en nuestro
cerebro, para poder usarlas con posterioridad.

Visualización: La habilidad de crear en el pensamiento la imagen
mental o real de una cosa que no se tiene delante o de un
concepto abstracto. Esta habilidad es maravillosa y nos permite,
entre otras cosas, darle imágenes a lo que leemos. Nos permite
pasar del mundo de las letras a estar con Peter Pan, con Harry
Potter, con Cristobal Colón… y vivir experiencias apasionantes.