Dentosofía 

La Dentosofía es una terapia que se caracteriza por una aproximación humanística al arte de la odontología, que utiliza técnicas funcionales y que pone en evidencia el vínculo entre el equilibrio de la boca, el equilibrio del ser humano y de un modo más amplio el del mundo.

Origen 

Desde siempre médicos eminentes han considerado el aparato orofacial como parte constituyente de todo el organismo y han orientado en esta dirección sus experimentaciones y su práctica.

Nuestra búsqueda se dirige a la mejora de la calidad terapéutica, alentada por la impotencia frente a la desesperación de algunos pacientes, que nos ha conducido a interesarnos por estos caminos diferentes y por los resultados obtenidos. En el campo odontológico nuestro trabajo se ha inspirado principalmente a los desarrollados por los profesores René SOULET de la Universidad de Clermont-Ferrand, André BESOMBES de la Universidad de París y Pedro PLANAS de la Universidad de Madrid.

En un campo más general, se basa en la investigación en medicina y neurofisiología.

Nuestras conclusiones 

Las alteraciones de las funciones vitales o sus correcciones tienen una repercusión a todos los niveles: físico, orgánico, psíquico, emocional, comportamental…

Constatamos de modo sistemático como el funcionamiento adecuado de la boca a través de actos odontológicos y ejercicios adecuados (centrados en la reeducación de las funciones vitales) ofrece al paciente la capacidad de crear su propia forma oral la cual refleja su equilibrio general. Esto se realiza independientemente de la edad o de la situación de la boca.

La Dentosofía (“sabiduría de los dientes”) considera al paciente en la globalidad de su ser y supera los marcos habituales del tratamiento odontológico. Innovación, eso permite al médico aplicar sus conocimientos desde una perspectiva donde su arte tiene una concepción humanística.

El espíritu de nuestro método 

La Dentosofía es el resultado teórico de nuestro método clínico que continúa enriqueciéndose continuamente por observaciones de la lógica dental.

Siguiendo esta lógica, todos los acontecimientos orales y dentales (naturales, accidentales, terapéuticos…) tienen una repercusión global en el paciente, hacia el equilibrio o al desequilibrio.

En el caso del desequilibrio, se activan automáticamente mecanismos de compensación, a todos los niveles, para restablecer un equilibrio aparente. Esto genera esfuerzos (inconscientes) permanentes que desencadenan alteraciones diversas: musculares, articulares, óseas, orgánicas, mentales, emocionales, comportamentales, etc.

En el ámbito de este método, todas las acciones terapéuticas se dirigen a la instauración del equilibrio de la boca, que tiene más energía de adaptación y que provoca la desaparición de las compensaciones y favorece la armonía en todos los niveles.

Una boca equilibrada transmite y refleja el equilibrio global del paciente. Una boca desequilibrada presenta los defectos de estructura y de manera general, una falta de desarrollo en las tres dimensiones (antero-posterior, vertical, transversal). Tratar el aspecto global y estructural de la boca es fundamental en cuanto permite instaurarse a otros criterios de equilibrio oral. Dado que el desarrollo en las tres dimensiones es interdependiente, la terapia se realiza a nivel de los tres planos del espacio según los nuevos conceptos desarrollados en nuestros cursos de formación.

El objetivo es permitir a la región oral alcanzar al final del tratamiento el desarrollo armonioso previsto por la naturaleza y la desaparición de las tensiones musculares que son uno de los indicadores del progreso de la terapia. Corregir y completar el desarrollo de la boca que fue interrumpido en el momento del crecimiento aporta informaciones y posibilidades nuevas a todos los niveles de la existencia. Permite al paciente recuperar la falta de madurez (física, emocional, psicológica, comportamental…) Se trata de un proceso pedagógico: a través de él, el paciente puede alcanzar la autonomía.

Ética 

La práctica de la Dentosofía se basa en el código deontológico propio de la profesión odontológica. Debido a su naturaleza, que apela a la calidad de la relación odontólogo/paciente, no puede ser más que intransigente hacia el respeto que debe permanecer en nuestra práctica. De hecho, un factor es constatar las mejoras sobre todos los planos, otro es asegurar una curación médica o psicoterapéutica que es competencia de los profesionales implicados

La terapia 

Se basa en el hecho de que cada ser humano posee un potencial de equilibrio. La expresión de este equilibrio es muchas veces frenada por las autolimitaciones inconscientes (psíquicas y físicas) creadas por el paciente en respuesta a lo que ha vivido.

El papel primario del dentista es favorecer el desbloqueo de estas limitaciones y guiar al paciente hasta el crecimiento completo de su boca (lo cual permite el reposicionamiento de sus dientes). El médico posee, desde el inicio del tratamiento, una visión clara del objetivo a alcanzar gracias a las reglas universales del equilibrio del sistema estomatognático

Para llegar a él, dispone de utensilios materiales (aparatos odontológicos de reeducación funcional, prótesis si fueran necesarias…) e inmateriales (atención, perseverancia, decisiones y el coraje para ponerlas en práctica…). La utilización precisa de estas medidas respetando el ritmo personal de cada uno permite al odontólogo liberar las capacidades (naturales) de autocuración. Estos son tales que ningún paciente puede estar excluido del beneficio total o parcial del método.

Esta aproximación al arte de la odontología es una revolución en nuestra práctica.